Columna | Postal de la pandemia

Por Jhonny Eyder Euán

Hace bastante tiempo que pasamos de leer cosas malas a vivirlas. Una pluma cayendo lentamente del cielo es una postal sacada de un libro que hoy engalana la tarde de café soluble. Pero nada más, porque bastará levantarse de la cama de ratos libres para volver a sentir angustia.

A cualquiera nos pasa algo malo, sin embargo, algo como lo que está ocurriendo en el mundo ha rebasado los límites de la incredulidad. Se habla por doquier de la desafortunada situación global y se sufre a diario por lo mismo. Si hoy podemos decir que nos mantenemos sanos, también podemos aceptar que tenemos miedo, que hace mucho que el problema creció una barbaridad y que deambula como depredador por las calles.

Llevamos mucho tiempo atestiguando situaciones muy delicadas. Primero fue una larga cuarentena que cerró cientos de negocios. Luego comenzó una reactivación a medias, algo así como un permiso para salir, pero con camino bien delimitado.

Ir al supermercado siempre ha sido cuestión tediosa, pero ahora es un calvario por las enormes filas para entrar y pagar, sumado a que se nos dice y repite que debe ser una acción solitaria. Sí, entrar sin compañía a un lugar donde hay muchas más personas.

Con tanto lugar cerrado, el “quédate en casa” se vuelto una instrucción rutinaria, una medida que puede salvar vidas. Pero por mucho que se quiera, no todos pueden seguir la recomendación. Ya sea por necesidad, obligación o irresponsabilidad, las calles no quedan completamente vacías.

Está siendo difícil frenar el problema y casi imposible reducir la movilidad de la ciudades. Es por eso que los números rojos siguen en aumento, y no se ve esa salida de las que nos habla el presidente cada mañana.

A través de la radio, un locutor de noticias comenta que varios comercios volvieron a bajar las cortinas. Dice que muchos negocios y empleos desaparecerán por lo delicado de la economía y, agrega sin titubeos, que el problema mundial continuará mucho tiempo y que deberemos aprender a vivir con eso.

¿Exageró?, ¿fue un acertado comentario? Ojalá la postal de la pluma cayendo lentamente del cielo se repita en este instante, así quizás alguien la vea y la tome, le ponga tinta y escriba una solución viable para los males.

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