Columna | Este año es de locos

Por Jhonny Eyder Euán

Este año es de locos y todavía faltan unos cuantos meses para “pasar página”. La casa ahora es como una cárcel pública sin barrotes ni cadenas. En esas prisiones estamos más como seres humanos que como ratas obedientes. Sin embargo, hoy me imagino un giro a las circunstancias.

Derivado de una travesía a la tienda por provisiones, y por el constante recuerdo de lo perdido, me imaginé una ¿cuarentena a la inversa?

Sería un broche de oro para este año que de repente todos tengamos la obligación de salir de casa. Es decir, pasar el mayor tiempo posible lejos de los hogares.

Muchos dirán que eso era la vida normal y tienen algo de razón, pero antes “vivíamos” en la calle por inercia de la vida, los deberes, el trabajo, el ocio; y no como una obligación.

¿Qué pasaría si fuese obligatorio permanecer más tiempo afuera de casa? Podría suceder que el hombre K aguante otra jornada de trabajo para luego salir y caminar sin rumbo para matar el tiempo.

Después perdería la paciencia porque un chavo le limpió el parabrisas sin pedirlo. K daría monedas de mala gana y en ese instante pisaría de más el acelerador sin mover la palanca de velocidades.

Luego pasaría por un retén donde un policía le preguntaría a dónde va. El hombre K tendría que dar “mordida” por estar regresando a su casa antes de las diez de la noche. Y cuando haya vuelto, iría directamente a la cama para acostarse y reafirmar lo que muchos sabemos: no hay nada mejor que estar en casa.

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