Detectores de humo, una compra necesaria

Si en casa se dispone de un sistema de detección automática de incendios, la probabilidad de fallecer atrapado por las llamas es cuatro veces menor, según especialistas

El humo es la principal causa de muerte en los incendios domésticos.

No obstante, las estadísticas afirman que, si disponemos en casa de un sistema de detección automática de incendios, la probabilidad de fallecer atrapado por las llamas es cuatro veces menor, según el sitio de internet www.consumer.es.

El objetivo de estos dispositivos es detectar el humo lo antes posible. Cuando esto ocurre, el aparato lanza una señal de alarma que permite a los ocupantes de la vivienda reaccionar a tiempo, incluso si en ese momento están dormidos.

Pero, ¿cuál es el más adecuado y dónde debemos colocarlo?

El detector doméstico de humo es un pequeño aparato autónomo, de bajo precio y fácil colocación, que no precisa de instalación eléctrica y puede adquirirse en ferreterías y grandes comercios. Los más habituales son los detectores fotoeléctricos o de sensor óptico.

Estos dispositivos funcionan con batería o con pilas que, cuando se gastan, emiten un pequeño pitido de aviso de forma repetida. Lo más recomendable es cambiar la pila una vez al año o cuando lo indique el fabricante, aunque ya hay aparatos que cuentan con una batería que dura diez años.

“Para asegurarse de que todo está en orden, el detector tiene un botón de comprobación que hay que pulsar con regularidad. Al hacerlo sonará la alarma, lo que indica que la batería funciona”, explica un especialista consultado.

Existen, además, detectores especiales para personas con audición o visión restringida. Para las estancias con aparatos de calefacción a combustión como calderas, estufas, chimeneas o braseros, lo mejor es instalar detectores de monóxido de carbono (CO). También se comercializan detectores de gas.

¿Dónde es mejor colocarlo?

Los detectores domésticos se sujetan en el techo –nunca en las paredes– mediante pequeños tornillos que fijan su base o bien con una cinta de doble cara de buena calidad.

“En los pisos convencionales es recomendable colocar, al menos, un detector en la confluencia de las áreas comunes (es decir, en el pasillo entre la zona de habitaciones y la sala), pero suficientemente alejado de la cocina para evitar falsas alarmas”, afirma el especialista.

En caso de incendio, el humo se eleva y se extiende bajo el techo, por lo que la posición más adecuada para instalar el detector es en la parte central de la techumbre.

En garajes y cocinas, en cambio, deben instalarse detectores térmicos o de llama y prescindir de los fotoeléctricos.

En principio, con un detector puede valer, pero si la vivienda supera los 70 metros cuadrados, se recomienda instalar un segundo aparato cerca de la puerta entrada, a no más de siete metros de distancia.

Para una máxima protección es recomendable contar con un detector en la sala y uno en cada habitación, sobre todo en aquellas en la que descansan personas con capacidad de reacción limitada, como ancianos, enfermos o niños.

Texto y foto: Agencias

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