EDITORIAL

Ayer, la Organización Mundial de la Salud presentó un informe en el que menciona que México ya cuenta con los elementos para ser considerado en la Fase 2 del coronavirus, ya que se han presentado contagios de personas en el mismo territorio.

Y si bien en Yucatán ya se tomaron las medida necesarias para afrontar la contingencia, a tal punto de que pareciera que estamos en fase 2 desde hace una semana, a nivel federal no se tiene claro para dónde irán los tiros.

Y es que si bien el presidente Andrés Manuel López Obrador ya parece estarse resignando a aceptar que la cosa no viene muy bien para el país en términos económicos y de salud, todavía no parece muy convencido de qué estrategia quiere utilizar para afrontar este problema de salud pública.

Mientras por un lado ha declarado públicamente su rechazo a apoyar al sector productivo y que da empleos en el país, por el otro dice que protegerá a la población vulnerable. Y aunque pudiera pensarse que es el mismo objetivo, el método varía bastante.

En lugar de apoyar a quien genera los empleos, prefiere seguir cobrando la renta política que significa dar los apoyos directamente a las personas, lo que si bien no está mal como política social, si es un error si no se apoya de manera paralela a quienes son tus principales proveedores de impuestos.

Independientemente de qué estrategia escoja, lo que sí requieren los mexicanos es sentir que su gobierno tiene una propuesta para detener la contingencia, y que no se encuentran abandonados a su suerte.

 

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