í‰rase una vez… Feligrés!

“Ya había caído la noche en México. Y también sobre la plaza de Insurgentes, la que todo aficionado debiera visitar al menos una vez en la vida, es impresionante! Juli, niño con rostro de niño, y novillero con poder de torero, aguardaba expectante. Feligrés era un novillo de La Venta del Refugio. Saliò al ruedo… y cambiò su historia… y la historia del madrileño… y la historia del toreo…

Feligrés y un jovencísimo Juli danzaron bajo el cielo mexicano un compás de lances tan hermosos que hasta la Luna se enamorò de él. Qué música del toreo! Qué emociones! Qué grandeza en capote y muleta a la vera de una embestida dulce y bella y de muchas ilusiones hilvanadas en juventud y esperanza. Para Feligrés se pidiò el indulto, para Juli la gloria! Tan niño y ya tan torero! Sobre el albero con su sonrisa feliz…

Han pasado algunos años… Feligrés regresò con vida a la ganadería a la que pertenecía, excelente novillo! Juli puso el nombre de Feligrés a su finca de Arganda, un lugar tan auténtico que parece el paraíso. Y siguiò toreando, y continuò indultando toros, y triunfò, y triunfò… Han pasado algunos años… Juli todavía luce un aspecto muy juvenil, es joven. Y su alma sigue siendo la del novillero que empieza. Se entrega…

Se entrega…

Lo da todo…”

– Qué bonito cuento me has contado- dijo el niño a su abuelo- Me encanta…
– Es una historia real…
– Pues entonces todavía me gusta más…

Dedicado a mi querido Juli
Y a Luisito, con todo mi cariño

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