Investigación a Trump abre grietas entre republicanos

Donald Trump pidió ayer un cierre de filas del Partido Republicano en medio del tsunami político desatado por sus maniobras con el presidente de Ucrania para que se investigara al exvicepresidente Joe Biden, su máximo rival político, y al hijo de este. Con Trump acechado por la amenaza de una destitución, y la investigación formal del Congreso ya en marcha, algunos legisladores republicanos, como los senadores Mitt Romney o Ben Sasse, se han desmarcado de la mayoría y alertado de la gravedad de lo trascendido.

Estos días han vuelto a Washington las comparaciones con el caso Watergate y Richard Nixon, que optó por dimitir antes de someterse al proceso de destitución. El actual panorama de Trump queda aún muy lejos de la caída de Nixon. Aun así, el memorando de la conversación telefónica mantenida el pasado 25 de julio entre el neoyorquino y el presidente ucranio, Volodímir Zelinski, resulta material explosivo —por la insistencia con que le pide que investigue a los Biden y por el ofrecimiento de que su abogado personal y el fiscal general de EU intervengan, entre otros— y el republicano necesita unidad. “Los demócratas están intentando destruir el Partido Republicano y a todo aquello que defiende. Republicanos, manténganse unidos, jueguen su juego y luchen duro. ¡Nuestro país está en juego!”, escribió ayer en Twitter.

Ya han surgido los primeros críticos dentro del partido, algunos habituales, como el senador Mitt Romney, de Utah. “Esto sigue pareciendo muy inquietante”, dijo el miércoles en una entrevista en The Atlantic Festival. “Veremos a dónde lleva —añadió—, pero la primera reacción es de preocupación”, insistió. Ben Sasse, senador por Nebraska, pidió a los republicanos que no se lancen en tromba a “decir que no hay nada, porque obviamente hay mucho y preocupante”, si bien criticó también a los demócratas por hablar ya de destitución. Aun así, pese a los sonoras, hoy por hoy son mínimas las voces republicanas que se han levantado ante este escándalo. El proceso de destitución puede definirse como un juicio parlamentario y harían falta al menos 20 Romneys para tumbar al magnate.

Texto y foto: Agencias

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