La llave…

Estaba allí. Debajo de la ventana. Era una llave. Una llave plateada, de tamaño mediano, tal vez a alguien se le había caído de un bolsillo, o de un bolso. Desde arriba los pequeños la estaban observando. Eran varios hermanos y habían venido los primos a merendar, también los vecinos de arriba, por tanto la casa lucía llena de niños…

Pablo en susurros dijo que en verdad era la llave mágica que abría el castillo encantado en el que un Hada Excelente hacía entrega de un capote de Juli al primer chico que entrara en el salòn de lectura…

Podía ser…

Pero Lourdes optaba por la idea de que era la llave que había perdido un Genio Maravilloso, y que concedía deseos, y ella iba a pedir que se pusiera bien su hermanito, que estaba enfermo, todos podían desear algo…

Tal vez fuera así…

Aunque Sara creía que la llave era de unas princesas, unas que lucían el cabello rosa, como también rosa eran sus faldas de vuelo, era un obsequio de un príncipe, y la Bruja Malvada se la había robado…

No parecía mala opciòn…

Entonces llegò un chico mayor y recogiò la llave. Llamò por teléfono a otro y le explicò que la había encontrado. Y con su balòn de fútbol en la mano se fue. Los pequeños se quedaron sin saber nada más de la llave…

Tanto se habían divertido con ella!

Dedicado a los juegos de los niños, qué importante es que los críos jueguen
Dedicado a Pablo, Lourdes y Sara
Dedicado a Juli
Dedicado a Luis Carrasco

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