Los Poot Alonzo: ejemplo de trabajo y constancia

De padres campesinos, el fundador Lorenzo Poot a los 14 años comienza como lavador, 2 años después ya manejaba un camión, así hasta comprar un autobús e iniciar su empresa.

Siempre es y será un gusto platicar con Lorenzo Poot, quien a pesar de que ha tenido un gran éxito como empresario en el ramo del transporte turístico, no ha perdido esa humildad y sencillez que le caracteriza, y que ha sido la mayor enseñanza que ha compartido a sus hijos y sobrinos, quienes en la actualidad, como familia, también se han destacado en este competido rubro en el que despues de 30 años de ardua labor, con una moderna flotilla de autobuses que dan servicio a todo el país, hoy sin duda son un referente en todo el sureste mexicano.

De padres campesinos, y un origen muy humilde, Lorenzo Poot, nació en Tetiz, Yucatán el 7 de octubre de 1952; “Mi papá, Antonio, falleció hace 3 años cuando estaba próximo a cumplir 102 años, y mi mamacita, Teodomira, se nos adelantó hace 8 años, a los 95 años y un mes, lo más maravilloso que me enseñaron mis padres es la honestidad y sinceridad como ser humano, eso se los voy a agradecer siempre”, destacó Lorenzo, quien recordó que a los 7 años se fue a vivir con una hermana que se casó y se fue a radicar a José María Morelos, Quintana Roo, aunque aclaró que de manera constante visitaba su pueblo natal.

—Tenía casi 14 años y trabajaba lavando camiones en los pueblos; así fue como los dueños de la Unión de Camioneros, me trajeron a Mérida, crecí en la terminal de la 50 por 67, y en mis ratos libres me gustaba ir a tirar guantes como sparring en la Casa del Pueblo, años después tuve el gusto de que mi hijo Andrés se coronara allí mismo como campeón a los 14 años —recordó el entrevistado quien a la fecha es junto con sus hijos promotor del deporte de las “orejas de coliflor”, una de sus más grandes pasiones, además de los autobuses.

Uno de los recuerdos que más emoción causan a Lorenzo, es el momento en el que por primera vez estuvo al volante de un camión de pasaje, entonces tenía 16 años y ya manejaba un Dina modelo 140, luego un 210 y luego durante 11 años a su cargo tuvo un autobús Sultana modelo 1970, con el que cubría la ruta de segunda clase de Mérida a Chetumal, que era propiedad de Ermilo Palma Salazar.

Su carisma, y actitud amable, le abrió puertas y junto con su esposa, la señora Addy Lucia Alonzo Briceño, comenzaron a ofrecer productos de importación que traía a Mérida cada vez que llegaba de viaje, y que eran muy apreciadas por sus vecinos que poco a poco se interesaron en ir a conocer ciudades cercanas como Campeche y otros puntos relativamente cercanos.

—Entonces rentabamos el camión de la ruta para ir de excursiones, más adelante me decidí a juntar mis ahorros y además me apoyó un buen amigo de Chetumal para comprar mi primer camión para dar excursiones, de esto hace 30 años, así comenzamos —dijo a Peninsular Punto Medio, Lorenzo, quien por su baja estatura, en el medio es conocido cariñosamente como MemÍn, y quien mucho orgullo habla de sus cuatro hijos.

—Allí sí que fui mal camionero, tuve cuatro hijos nada más, Andrés, actual lider de la Amotac, Bety, que es licenciada en Turismo, y que tras de diez años acaba de regresar conmigo a Turis Tetiz, después de que cedió la administración de su agencia de viajes a mi nieto, mientras que Miguel y Danny, tienen su empresa propia, Nueva Línea Tetiz”, comenta Lorenzo, quien se siente feliz de tener ya nueve nietos que se están preparando, una es licenciada, otro esta en la Facultad de Matemáticas, otro estudiando el magisterio y unos más esta en cursando la preparatoria.

“Manejé durante 48 años, conoci casi toda la República Mexicana, solo me faltó Tijuana, son 30 años que cumplimos ya en nuestra empresa familiar y estoy muy agradecido con Dios y a los amigos que saben como empecé, ha sido una historia con muchas cosas agradables”.

Texto y foto: Manuel Pool

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