Pandemia no detiene a devotos de la virgen

Peregrinos viajan desde municipios y estados vecinos para visitar la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en San Cristóbal, que para evitar aglomeraciones se mantuvo cerrada el 11 y 12 de diciembre

A pesar del llamado de la Arquidiócesis de Yucatán, de celebrar a la virgen de Guadalupe desde sus casas, desde el pasado jueves estuvieron llegando antorchistas de municipios y estados vecinos al santuario de la morenita, ubicado en el barrio de San Cristóbal en el centro de la ciudad; sin embargo, muchos quedaron sorprendidos al ver que este lugar se mantuvo cerrado, como parte de las disposiciones para evitar contagios de COVID-19.

Tal fue el caso de Enrique Collí Zapata y Manuel Chuc May, quienes viajaron desde su natal Hoctún para llegar a esta iglesia, pero no contaban con que estaría cerrada.

Destacaron que cada año hacen un recorrido de ida y vuelta en bicicleta hacia la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, pero en esta ocasión, debido a la contingencia sanitaria, decidieron únicamente llegar al santuario de San Cristóbal.

Enrique Colli relató que este viaje a la Ciudad de México les lleva poco más de 28 días, por lo que a pesar de los peligros, la inseguridad y el clima, lo único que los sostiene es su fe.

Por su parte, Manuel Chuc May comentó que durante 18 años ha realizado esta peregrinación para agradecer por la salud de su familia y por el trabajo que tiene, que le ha permitido salir adelante en medio de esta crisis sanitaria.

“Este año me acompañó mi hija en este trayecto, ya que también ha comenzado a tener devoción por nuestra señora de Guadalupe”, expresó. 

En el sitio, Julio Alberto Escobedo Chi, mejor conocido como “raperito beibi”, quien desde hace 4 años trabaja de payasito, platicó que desde hace 15 años hizo una promesa a la virgen, por lo que durante todo ese tiempo ha salido de su comunidad de Kanasín para ir otros sitios como Chiapas, Ciudad del Carmen o Campeche, ya sea en bicicleta o corriendo, pero en esta ocasión por la pandemia realizó un recorrido a pie hasta Umán, para llegar a Mérida, y posteriormente regresar a su hogar.

“Muchos pueblos los cerraron a raíz de la crisis actual, por lo que no nos dejaron quedarnos; sin embargo, hubo otros en donde sí nos recibieron, ya que este trayecto es muy cansado, pues varios cargamos la imagen de la virgen que pesa hasta 8 kilos”, aseveró.

Desde el viernes, en vísperas del día de la virgen, muchos peregrinos y devotos a la morena del Tepeyac llegaron a esta iglesia, algunos permanecieron por un largo rato en el parque ubicado enfrente del santuario para descansar, otros llegaron, hicieron oración y rosario a la virgen, para después retirarse, mientras algunos únicamente dejaron algunas ofrendas como flores, que colocaron en las rejas, como muestra de su amor a la madre de los mexicanos.

Texto y foto: Georgina Bacelis

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