Promueven cascos burbuja para evitar la intubación de pacientes

Con este artefacto los pacientes con coronavirus podrían recibir oxígeno sin la necesidad de un respirador mecánico, y sin estar sedado.

La aparición del COVID-19 tiene ocupados a científicos y organizaciones a nivel mundial tratando de buscar una vacuna y una solución a todos los problemas que se han desencadenado a raíz de los contagios de este virus, que hasta ayer había contagiado a 16.9 millones de personas en el mundo, sumando 665 mil decesos.

En el caso de Rotary Internacional, trabaja en una solución innovadora para que por medio de cascos burbuja se evite que los pacientes que sufren de COVID-19 tengan la necesidad de utilizar un respirador mecánico.

En marzo se convocó a una reunión en línea en la que participaron innovadores de la ciencia y la tecnología con la finalidad de diseñar soluciones a los problemas causados por la pandemia del COVID-19, y los socios del Club Rotario de Lituania junto con Clubes Rotarios de Lituanos en Chicago presentaron esta iniciativa que es una opción no invasiva que suministra oxígeno sin necesidad de intubación.

Ignacio E., un joven originario de Oxkutzcab que justo ayer recibió su alta después de estar tres semanas ingresado en el Hospital Regional del Issste en Mérida, destaca que durante su tratamiento requirió del uso de un ventilador tradicional para lo cual tuvo que ser intubado, es decir que se le insertó un tubo de 30 centímetros de la máquina a la tráquea.

“Es una experiencia que no le deseo ni a mi peor enemigo, es algo muy doloroso y requiere de la atención constante de personal médico capacitado”, dijo este joven, quien añadió que para este procedimiento se necesita estar sedado.

Precisamente una de las ventajas del casco burbuja es que el paciente no requiere de ser sedado, especialmente cuando en estos momentos a nivel mundial hay una escasez de estos medicamentos.

Otro aspecto positivo es que puede utilizarse fuera de las unidades de cuidados intensivos, por lo que un mayor número de pacientes se beneficiaría al permanecer más tiempo con un soporte respiratorio más simple.

La idea de promover los cascos se generó alrededor de una mesa de cocina en un hogar de Chicago cuando Aurika Savickaite, una enfermera registrada y socia del Club Rotario de Westmont, hablaba sobre la crisis de coronavirus con su marido David Lukauskas, y recordaron que en un estudio de tres años se descubrió que este tipo de artefactos ayudaba a más pacientes con problemas respiratorios a evitar la intubación en comparación a las máscaras.

Texto y foto: Manuel Pool

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