Providencia atributo de Dios

Por Roberto Dorantes

El profeta Isaías proclama en su libro, al inicio del capítulo 6, las siguientes palabras: “¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!”. En base a este texto vamos a hablar sobre uno de los atributos de Dios, que es la “Divina Providencia”.

Por inicio afirmo que este atributo se refiere al cuidado y la concurrencia que tiene Dios sobre el universo y las criaturas, se trata de una creencia universal del hombre, en todos los tiempos.

De manera amplia apreciamos que todas las religiones tienen la creencia de un ser suprahumano que gobierna el universo, que dirige el destino con un fin bueno y de acuerdo a un diseño, creencia práctica en todos los tiempos. Hasta la Masonería habla del Gran Arquitecto del Universo.

La sabiduría de Dios ordena todos los eventos del universo de manera que se realice el fin por el cual fueron hechas las cosas. Ese fin es que todas las criaturas deban manifestar la gloria de Dios, y en particular que el hombre lo glorifique, reconociendo en la naturaleza, la obra de su mano; por lo mismo logrando el completo desarrollo de su naturaleza y la felicidad eterna en Dios.

La Providencia dirige todo, incluso el mal y el pecado mismo a su finalidad por el cual el universo ha sido creado, que es dar gloria a Dios como afirma el profeta Isaías.

Boecio filósofo de la escolástica trata la Providencia y la define como la Inteligencia Divina misma que existe en el principio supremo de todas las cosas.

La Providencia de Dios es un aliciente espiritual para todos, confianza en Dios y trabajar para salir adelante es la parte que nos toca, este atributo la describe gráficamente Jesús según el evangelio de San Mateo, en el capítulo 6:

“No os acongojéis por hallar qué comer para sustentar vuestra vida, o de dónde sacaréis vestidos para cubrir vuestro cuerpo. Qué ¿no vale más la vida, o el alma, que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más sin comparación que ellas?”.

“Así que no vayáis diciendo acongojados: ¿dónde hallaremos qué comer y beber? ¿dónde hallaremos con qué vestirnos? como hacen los paganos, los cuales andan ansiosos tras todas estas cosas; que bien sabe vuestro Padre la necesidad que de ellas tenéis. Así que buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura”.

 

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