Restauranteros tienen un difícil panorama

A unos días de finalizar el año, el líder de la Canirac, Roberto G. Cantón, explica que el balance es negativo al grado que algunos tuvieron que cerrar debido a que no tenían para la renta

Pinta complejo el panorama económico para el sector restaurantero y la industria de los alimentos condimentados, ya que a unos días de finalizar el año, el balance termina con saldos negativos, tras mucho tiempo de tener cerrados sus negocios muchos de ellos, y otros con ventas tan bajas que inclusive tuvieron que devolver sus locales por no tener para pagar sus rentas.

Uno de estos afectados fue el famoso Restaurante Monchos, que tras 60 años de existencia, ante las bajas ventas terminó por cerrar definitivamente su local en el García Rejón, pero sus propietarios, los hermanos Valadez Calderón, no están dispuestos a dejar morir esta historia que comenzó su padre y cada uno por su cuenta decidieron hacer cada quien su lucha y reinventarse trabajando desde sus respectivos domicilios.

Mario, quien vive por el rumbo de la Avenida 128, ofrece sus sabrosas especialidades bajo el nombre de “Choncho Moncho”, a través de pedidos que se pueden hacer al celular 9991 77 36 76, mientras que su hermano Alberto atiende en la zona de Juan Pablo II como “Súper Papi” al 9991 57 84 49.

Por su parte, el famoso Amigo Leo, quien es ampliamente conocido por ofrecer su tradicional relleno negro a la leña en el mercado de Lucas de Gálvez, narró a Peninsular Punto Medio que como por la llegada de la pandemia de covid-19 se vio obligado a no abrir durante varios meses, por lo que no pudo pagar la renta de su local, así es que tuvo que devolverlo.

Durante el tiempo que no pudo abrir por las restricciones, sobrevivió gracias al apoyo de sus hermanos, y también por las modificaciones que hizo en la manera de trabajar, ya que se las ingenió para llevar a vender su comida, pregonándola entre sus conocidos lo que le permitió llevar el pan a casa.

Hoy ya cuenta con otro local…pero las ventas siguen muy bajas y tiene que seguir pregonando y entregando su producto entre los locatarios, por lo que a pesar de todo, el buen Leonardo Poot, mantiene la esperanza de que la situación mejorará. La recuperación ha sido paulatina, y al igual que él, muchos restauranteros tienen la esperanza de recuperar en estos días que restan al año parte de lo que se perdió durante la pandemia, por lo que el gremio restaurantero está pidiendo a las autoridades que de manera solidaria les permitan aumentar tres horas su horario de cierre este 31 de diciembre.

—Si cerramos a la una de la mañana —explicó el líder de la Canirac, Roberto G. Cantón Barros podremos ofrecer los paquetes de cena para la celebración del Año Nuevo como lo hacemos cada año; esto implicaría que por esa única noche, nos permitan circular en las calles hasta esa hora y que la venta de alcohol quede sin restricciones en ese horario dentro de nuestros establecimientos.

Sin duda que de aprobarse esta petición sería de mucha ayuda para el sector, ya que permitiría tener un poco más de ingresos en estos días en los que muchas personas que no tienen familia en la ciudad o que optan por celebrar en familia en los restaurantes y también hacer frente con ellos al pago de sus obligaciones fiscales que llegan al iniciar el año. También trae un aumento salarial del 15%, que la mayoría no podría pagarlo.

Texto: Manuel Pool Moguel

Foto: Cortesía

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