Rumbo al 2021

Carol Santana Franco
@VenusInPiscis

Mientras la cuenta regresiva para el fin del 2020 se acerca, nuestros propósitos para el 2021 se vuelven más claros, en especial después de un año que dejó mucho que desear en cuanto a la seguridad para las mujeres en México.

El COVID-19 se convirtió en el principal enemigo del año, eclipsando cualquier otra problemática por muy importante que esta fuera. Sin embargo, mientras las medidas de salubridad se van adaptando para que podamos salir de la cuarentena en el 2021, también debemos empezar a considerar que la violencia de género no es algo que se quite o desaparezca al no haber mujeres en las calles.

Como pudimos comprobar este año, la violencia de género no se detiene si dejamos de asistir a los espacios públicos, de hecho en algunos espacios se vuelve peor, porque al no haber la presencia de mujeres, los hombres se sienten más libres de exponer sus ideas y comportamientos machistas.

Y esto no es algo que yo crea o diga, lo pudimos observar el día del 9M, en donde las mexicanas decidieron unirse e irse a un paro histórico. Sin embargo y por muy bien intencionado que estuvo, esta acción solo comprobó que de nada sirve que las mujeres quieran cambiar o ser feministas si los agresores son otros.

El odio hacia las mujeres no es exclusivo de los hombres. Sabemos que las mujeres también pueden ser violentas con otras mujeres -y con otros hombres-. Lamentablemente es el mismo patriarcado el que impide que podamos darle justicia a las víctimas como corresponde.

Esto no quiere decir que el peor enemigo de una mujer es otra mujer. Ni al caso. El peor enemigo de las mujeres es el patriarcado. Y con patriarcado me refiero a todas las ideas, acciones y estructuras que acaban dejando a las mujeres en una inequidad sistémica.

Una de las cosas que más deseo ver este 2021 es menos conversaciones sobre si el patriarcado es o no es y más acciones sobre cómo podemos frenar la epidemia que representan los feminicidios. La teoría es muy importante, pero la práctica más y no podemos seguir teorizando sobre las experiencias de las mujeres, en especial cuando las están matando.

Sin duda el 2020 también fue un año en donde hicimos historia. No solo por el paro y las manifestaciones del 8 de marzo. Sino porque la Ley Olimpia enfocada en la violencia digital se convirtió en una realidad. La próxima semana hablaremos de los propósitos feministas para el 2021.

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