Saliendo del hospital, ¿Y ahora qué?

Las personas que reciben el alta tras ser ingresadas en un hospital por el COVID-19, regresan a su casa con recomendaciones claras sobre su aislamiento domiciliario, pero a veces sin herramientas para afrontar los retos anímicos de la nueva etapa. Una psicóloga desvela algunas claves para afrontar la convalecencia.

“He tenido a mi marido en el hospital con coronavirus. Ya le han dado el alta, tras finalizar su ingreso hospitalario y ahora está de vuelta en casa conmigo. ¿Qué tenemos que hacer ahora, él como convaleciente, y yo como su cuidadora y acompañante…?”
Esta pregunta no se la plantean solo los integrantes de un matrimonio o una pareja, sino muchos familiares o allegados de personas que han estado ingresadas por el COVID-19 y con quienes deben reanudar la convivencia, ya sean sus hijos, padres, abuelos u otros familiares, así como los propios convalecientes.
El lugar de aislamiento debe disponer de teléfono en la habitación, informó la Clínica de las Universidad de Navarra (CUN) en su guía de Precauciones a considerar en su domicilio al recibir el alta hospitalaria tras un ingreso por COVID-19 (www.cun.es/dam/cun/imagen/departamentos/microbiologia/cuidados-pacientes-coronavirus-tras-alta-hospitalaria.pdf) .
Este documento recomienda al convaleciente que evite salir de la habitación, manteniéndola ventilada y con la puerta cerrada, que utilice su propio baño y que se lo desinfecte antes de que lo usen otros en caso de compartirlo, que evite estar a menos de 2 metros de los convivientes y que tenga en su habitación productos de higiene de manos y un cubo de basura con pedal.
A la persona cuidadora la CUN (www.cun.es) le aconseja usar guantes para cualquier contacto con secreciones y mascarilla cuando comparta espacio con el convaleciente, lavarse las manos si entra en contacto con la persona dada de alta (aunque haya usado guantes), no compartir utensilios personales de higiene o alimentación y autovigilar sus propios síntomas.
Pero además de convivir con la tensión que les genera el seguir las estrictas medidas de aislamiento en una habitación destinadas a prevenir contagios, los convalecientes y cuidadores suelen volver a sus casas con sentimientos encontrados respecto de la nueva etapa, que a menudo no saben cómo gestionar.
“Tanto el paciente como sus familiares cuidadores deben tratar de ser conscientes de lo afortunado de la situación, ya que la peor parte de la enfermedad ha sido superada y ahora ya sólo queda la recta final de unos días de protección para todos”, señaló a EFE, Soraya Bajat, jefa de Psicología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid (www.hospitallazarzuela.es) .
Explicó que con esta etapa termina “la pesadilla que ha supuesto el coronavirus, tanto por las medidas de aislamiento hospitalario, como por el miedo o incertidumbre a lo que podría pasar tanto al paciente como a los familiares que habían estado en contacto”.
Para conseguir una transición más apacible entre la etapa vivida en el hospital y la que comienza en el hogar y poder cumplir con las instrucciones de aislamiento domiciliario con más ánimo, la psicóloga Bajat les recomienda a los convalecientes….

CENTRARSE EN LAS VENTAJAS DE ESTA ETAPA

“En nuestro domicilio, aunque estemos aislados de quienes conviven con nosotros, disponemos de nuestras cosas, es nuestro entorno y tenemos acceso a las tecnologías y la tranquilidad de conocer en todo momento el estado de nuestros familiares, con quienes estamos conectados en todo momento”, señaló.
“Además, al estar de alta, la salud es mejor y no se necesita estar con gotero ni con dispositivos que pueden interferir el desempeño de cierta autonomía dentro del entorno reducido de movimiento que se va a tener temporalmente”, añadió.
ES UNA RECUPERACIÓN SIMILAR A OTRAS

Por el riesgo de transmisión del COVID-19, hay que tomar muchas precauciones y seguir a rajatabla las indicaciones médicas, pero en vez de alimentar miedos que no se ajustan a la recuperación que se está viviendo, hay que tratar de vivir esta etapa como si se tratara de cualquier enfermedad infecciosa que nadie desea contagiar a nadie, y mucho menos a un ser querido.
Además de ser una indicación médica, el aislamiento es un gesto de solidaridad con el resto de miembros de la familia.

MANTENERSE EN CONTACTO SOCIAL

“Gracias a las tecnologías, no es necesario coincidir físicamente para estar en contacto con los demás. Es importante mantenerse comunicado con los familiares, amigos y compañeros, aunque sea de forma virtual”, apuntó Bajat.

MENTE OCUPADA ES MENTE DESPREOCUPADA

“Teniendo en cuenta que uno se está recuperando, hay muchas actividades que puede realizar en el domicilio, como cuando se está en casa por una gripe o un post operatorio. Cuanta mayor actividad mental tengamos gracias a cualquier entretenimiento, menos espacio dejaremos al miedo y la fantasía”, señaló.

VIVIR EL PRESENTE Y EN EL DÍA A DIA

“En esta situación temporal hay que centrarse en lo que se puede hacer en cada momento, organizando rutinas acordes al estado de salud, en vez de pensar en lo aquello que no se puede hacer o albergar pensamientos catastrofistas”, reflexionó Bajat.
Destacó que la realidad objetiva es que ha superado la parte más compleja de la enfermedad, la familia está asintomática o con síntomas leves y en cuestión de semanas se podrá retomar el contacto directo con los familiares más cercanos.
Por su parte, a quienes conviven con una persona que ha recibido el alta hospitalaria por el COVID-19, cuidándola y acompañándola en su aislamiento domiciliario, Bajat les sugirió…

SER CONSCIENTE QUE ES UNA SITUACIÓN TEMPORAL

Bajat recomendó “recordarse constantemente que es una situación temporal que hay que mantener por el bien de todos, que en poco tiempo podrán estar otra vez físicamente juntos”.

MANTENER CONTACTO CON OTRAS PERSONAS

“Aparte de mantenerse en contacto virtual con el convaleciente, es bueno conversar y desahogarse con otras personas fuera del entorno domiciliario, para hablar de uno mismo y de otros temas que no sean solo la enfermedad y la salud de la persona cuidada, incluso aunque sean temas intrascendentes”, aconsejó.

ORGANIZAR RUTINAS Y PERMANECER OCUPADO

“Ser enfermera/o de un familiar es una rutina cotidiana mientras dure la convalecencia, pero aparte de eso, el día a día deja mucho tiempo para que tratar de realizar otras actividades rutinarias en el domicilio (de ocio, académicas o profesionales) que nos mantengan ocupados y no preocupados”, apuntó.

ENFOCARSE EN LO POSITIVO DE LA SITUACIÓN

Dentro de las limitaciones, “hay que tener siempre presente que queda espacio para otras actividades que ‘sí’ podemos hacer, que el paciente se está recuperando, que el resto de su entorno está lo suficientemente bien como para poder cuidarlo y que se está venciendo a la enfermedad”, señaló Soraya Bajat.

Texto y foto: Efe

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *