Último elemento del Colegio de San Francisco Javier

Mérida fue la segunda urbe a nivel nacional después de la Ciudad de México donde se construyó una universidad, en el siglo XVII, y del conjunto arquitectónico que ocupó la Universidad de San Francisco Javier, el único elemento que queda en pie es la sala general, conocida de manera popular como “el Congresito”.

-Por ello es de gran importancia mantener y conservar este patrimonio cultural edificado -afirmó el experto en conservación del patrimonio de la Universidad Autónoma de Yucatán, Diego Uribe Sandoval, quien lamentó que el contexto inmobiliario del sitio de asentamiento jesuita se haya roto a raíz de la apertura del callejón y de la edificación del espacio de sesiones del congreso, su demolición y el posterior asentamiento del Palacio de la Música, que ya forman parte del contexto urbano de la zona.

El sitio formó parte del Colegio Jesuita durante la época de la Colonia y después, en el siglo XX, fue sede del Congreso y de acontecimientos que marcaron la historia de la ciudad y del Estado.

El inmueble fue el centro de debates durante el siglo pasado, la casa del parlamentarismo y la máxima tribuna del Estado, pero también espacio para eventos académicos e institucionales de carácter legislativo.

Los jesuitas, explicó, llegaron a la Ciudad de México y fundaron en 1551 la Real y Pontificia Universidad de México y posteriormente la compañía de San Ignacio de Loyola fundó en Mérida en 1618 el Colegio Jesuita, que habría de convertirse a partir de 1624 en la segunda universidad de la Nueva España orientada a la evangelización pero también a la educación.

Recordó que en 1711 se fundó el Colegio al Servicio de Nuestra Señora de los Dolores y de San Pedro, en lo que es actualmente el edificio de Rectoría de la Universidad Autónoma de Yucatán.

En resumen, el complejo arquitectónico jesuita comprendía lo que actualmente es el espacio del Teatro Peón Contreras (donde antes estuvo ubicado el Teatro Colón), el Palacio de la Música (antes el Congreso del Estado), la rectoría de la Uady, el Templo del Jesús de la Tercera Orden y la sacristía.

Comentó que el Salón General de la Universidad de Mérida tuvo diversos usos durante el siglo XX, desde centro político en el que se enalteció la trayectoria de Felipe Carrillo Puerto y sede Biblioteca Yucatenense, hasta salón del Congreso y espacio para sesiones solemnes y actos cívicos.

Texto y fotos: Manuel Pool Moguel

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